"He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, histéricos famélicos, muertos de hambre arrastrándose por las calles de los negros al amanecer buscando una dosis furiosa, cabezas de ángel abrasadas por la antigua conexión celestial al dínamo estrellado de la maquinaria de la noche, quienes pobres y andrajosos y con ojos cavernosos y altos se levantaron fumando en la oscuridad sobrenatural de los departamentos con agua fría flotando a través de las alturas de las ciudades contemplando el jazz.Howl (Aullido)
Nada ilustraría mejor la realidad de nuestra “cultura mundial” que este fragmento del “poema” Aullido. Somos hijos espirituales de una suerte de decadencia mundial, aunada con la influencia de los medios masivos y el legado de la generación de los 50’.
Sin embargo aquellas válvulas de escape localizadas por la juventud no son sino una pieza más de ese sistema. Licor, drogas, sexo y el opio en que la misma sociedad puede llegar a convertirse. El único objetivo: olvidar.
De las más íntimas necesidades insatisfechas surge la moda. El aprovechamiento por parte de los medios masivos de la insatisfacción de los individuos, para homogeneizarlos y determinar más adecuadamente sus comportamientos y su consumo. La colonización de las mentes con actitudes, costumbres, música y una forma de vestir determinada tiene el único objetivo de desocupar la personalidad, para crear individuos estandarizados dispuestos a aceptar lo extraño.

El “poema” arriba citado es un ejemplo claro. Su escrito el judío Irwin Allen Ginsberg, fue un pilar fundamental de la generación Beat, aquel seudo movimiento juvenil que hizo popular el rechazo a los valores, para inducir al consumo de drogas, la denominada libertad sexual (un uso incoherente para denominar a la esclavización sexual, el surgimiento de la pornografía y el aumento de la prostitución –véase al judío Hugh Hefner-).
Su estética fue absorbida por la cultura de masas y por la clase media hacia finales de los año cincuenta y principios de los sesenta, que derivó hacia una catalización en los movimientos de “liberación” sexual de la mujer y de los homosexuales. ("Many Loves" describe su primer contacto sexual con Neal Cassady, que fue su amante y amigo)…





